Mantener la ropa de cama limpia es una de las medidas más importantes para reducir la presencia de ácaros y otros alérgenos que pueden acumularse en el dormitorio, incluso durante el invierno.
Especialistas en higiene del hogar recomiendan lavar las sábanas una vez por semana, ya que durante el descanso nocturno se acumulan células muertas de la piel, humedad y otros residuos que favorecen la proliferación de estos microorganismos.
Aunque en los meses más fríos la transpiración suele ser menor, el cuerpo continúa liberando humedad mientras duerme. Además, el uso de frazadas y la menor ventilación de los ambientes generan condiciones favorables para la presencia de ácaros.
Para mejorar la higiene del dormitorio, también se aconseja lavar las fundas de las almohadas y las mantas con frecuencia, aspirar el colchón de manera periódica y ventilar la habitación todos los días.
Otra recomendación es esperar unos minutos antes de hacer la cama al levantarse, permitiendo que la humedad acumulada durante la noche se evapore. Estas prácticas ayudan a mantener un ambiente más limpio y a disminuir el riesgo de alergias.