Muchas personas asocian la ubicación del celular únicamente con el GPS. Sin embargo, incluso cuando esta función está desactivada, el dispositivo puede estimar dónde se encuentra.
Una de las principales formas es a través de las redes WiFi. El celular detecta qué redes hay cerca y compara esa información con bases de datos que asocian esas redes a ubicaciones físicas.
También intervienen las antenas de telefonía. El dispositivo se conecta constantemente a torres cercanas, y a partir de esa conexión se puede calcular una posición aproximada.
Además, algunas aplicaciones utilizan información combinada, como dirección IP y patrones de uso, para mejorar la precisión de la ubicación.
Este sistema no es tan exacto como el GPS, pero suele ser suficiente para muchas funciones, como sugerencias de lugares, clima o contenido local.
Por eso, aunque el GPS esté apagado, la ubicación no desaparece completamente. Forma parte del funcionamiento básico de los dispositivos conectados.
Entender esto permite tener más control sobre la privacidad y las configuraciones del celular.