Planificar una huerta requiere observar con atención el calendario y comprender que cada especie vegetal responde de manera distinta a la temperatura, la luz y la humedad. En el hemisferio sur, marzo marca la transición hacia el otoño, una etapa ideal para iniciar la siembra de cultivos que prosperan con climas más templados o frescos.
Entre las opciones recomendadas se encuentra la acelga, una hortaliza versátil que puede implantarse hacia el final del verano para obtener producción durante el invierno. Si bien se adapta a distintos tipos de suelo, ofrece mejores resultados en sustratos fértiles y con buen drenaje. Antes de sembrar, es aconsejable dejar las semillas en remojo durante uno o dos días. Luego se colocan directamente en la tierra, a unos 2,5 centímetros de profundidad y con una separación aproximada de 8 centímetros entre cada una. Requiere riegos regulares (dos o tres veces por semana) y buena iluminación, aunque tolera sectores con algo de sombra. La cosecha puede iniciarse alrededor de las ocho semanas después de la siembra.
Otra alternativa es la achicoria, reconocida por su resistencia al viento, las bajas temperaturas e incluso períodos de escasez de agua. Se desarrolla mejor a pleno sol, aunque también soporta zonas sombreadas. Para sembrarla en surcos, se recomienda dejar más de 30 centímetros entre líneas y unos 20 centímetros entre plantas. Durante su crecimiento, el riego por goteo resulta ideal para mantener el suelo húmedo sin provocar encharcamientos. Cuando las hojas alcanzan entre 8 y 10 centímetros, ya pueden comenzar a cosecharse.
La espinaca es otra protagonista de esta temporada. No necesita altas temperaturas para crecer, por lo que el otoño es un momento oportuno para su implantación. Prefiere suelos ricos en materia orgánica y con buena humedad, aunque puede adaptarse a distintas condiciones siempre que cuenten con nutrientes suficientes. Se siembra directamente en la tierra, a unos 2 centímetros de profundidad, en hileras separadas por 30 centímetros. Una vez que brotan los plantines, conviene ralear dejando unos 10 centímetros entre cada ejemplar. Puede cultivarse en espacios con sombra parcial o al sol, evitando los sitios demasiado calurosos que aceleren su floración y alteren el sabor de las hojas.
Además de estas especies, marzo también es un mes propicio para incorporar a la huerta cultivos como repollo, cebolla, rabanito, zanahoria, rúcula, perejil, lechuga, habas y caléndulas. Con una correcta planificación y cuidados básicos, el otoño puede convertirse en una temporada productiva y rendidora para quienes apuestan por el cultivo en casa.